Trump da luz verde a la CIA para operaciones encubiertas en Venezuela: tensión al borde de una posible intervención
¿Qué autorizó exactamente Donald Trump?
El 15 de octubre de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que había autorizado a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a realizar operaciones encubiertas en Venezuela.
La autorización incluye acciones letales y permite que la CIA actúe unilateralmente o en coordinación con operaciones militares más amplias.
Trump también dijo que están considerando ataques terrestres (además de los ya realizados en el mar contra embarcaciones sospechosas de tráfico de drogas).
La estrategia, según la Casa Blanca, obedece a dos razones: que Venezuela “ha vaciado sus cárceles” enviando presos a EE.UU., y al problema del narcotráfico marítimo proveniente de ese país.
Acciones ya emprendidas y despliegue militar
En las últimas semanas EE.UU. ha llevado a cabo al menos cinco ataques contra embarcaciones sospechosas de traficar drogas en el Caribe; 27 personas han muerto.
Cuatro de esas embarcaciones partían de Venezuela. Eso ha elevado la tensión bilateral.
Actualmente hay un despliegue militar considerable en la zona: alrededor de 10.000 soldados estadounidenses, en su mayoría estacionados en bases de Puerto Rico, además de un submarino, buques de guerra de superficie, y fuerzas navales anfibias.
¿Qué dice Maduro?
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, reaccionó con dureza:
“No al cambio de régimen… no a los golpes de Estado dados por la CIA… América Latina no los quiere, no los necesita y los repudia”.
Calificó las declaraciones de Trump como belicistas y extravagantes, denunciando intentos de cambio de régimen orquestados por la CIA.
Ordenó ejercicios militares, movilizó a las fuerzas armadas, la policía y milicias civiles. También envió denuncias a organismos internacionales, incluida la ONU, exigiendo que se rinda cuentas a EE.UU.
Legalidad, controversia y dudas que quedan en el aire
Esta escalada no está exenta de interrogantes y críticas:
Organismos de derechos humanos y expertos internacionales han advertido que los ataques marítimos podrían constituir ejecuciones extrajudiciales si se realizan sin las garantías debidas.
En el Congreso de EE.UU. hay preocupación de ambos partidos por la falta de transparencia, supervisión y por lo que podría pasar si esta autorización se convierte en una acción abierta de conflicto.
No está claro si ya hay operaciones encubiertas en curso o si la autorización es meramente preventiva (“contingencia”).
Tampoco se ha confirmado si la CIA tiene autorización para actuar directamente contra Maduro o si busca su derrocamiento. Trump se negó a contestar con claridad esta parte.
Contexto histórico: ¿Lo hemos visto antes?
Las acciones de inteligencia secreta de EE.UU. en América Latina tienen una larga historia, con golpes de Estado, intervenciones encubiertas y disputas por influencia ideológica y geopolítica.
Algunos críticos ven paralelismos con episodios oscuros del pasado, donde el discurso de “seguridad” o “antinarcóticos” sirvió de cobertura para intervenciones o para aumentar la presión política mediante la amenaza militar.
Reflexión final
La autorización presidencial para que la CIA realice operaciones encubiertas en Venezuela marca un punto de inflexión peligroso en las relaciones entre Washington y Caracas. No es solo una escalada militar, sino también política, legal y simbólica.
Por un lado, EE.UU. justifica sus acciones como una respuesta frente al narcotráfico y la migración, causas legítimas. Por otro lado, la historia y la presente falta de claridad siembran dudas sobre los verdaderos fines: ¿detener drogas o remover a un gobierno que no se alinea con los intereses estadounidenses?
Venezuela se ha convertido otra vez en tablero de poder, donde las palabras “soberanía”, “intervención” y “legalidad internacional” se cruzan con espionaje, amenazas y posibles combates secretos.
Para Latinoamérica este episodio debería ser una llamada: cuando las fronteras no bastan, ni las normas internacionales ni los principios de no intervención parecen tener el peso que uno pensaría. Una región ya acostumbrada a los cuentos de “lucha contra el narcotráfico” como justificación de acciones militares, ahora asiste a otra versión —quizás más directa— del viejo guion.
Como cierre: que no nos vendan solo la narrativa de los barcos y las drogas. Porque detrás de esa justificación podría estar el deseo de moldear el futuro político de Venezuela, al ritmo, reglas y riesgo que decida un presidente en EE.UU. Nadie debería aceptar sin preguntas un “combate al narcotráfico” si no hay transparencia, derecho internacional y garantías.



