Del glamour al huachicol: el dueño de Miss Universo, prófugo de la justicia mexicana
Una investigación por delincuencia organizada, tráfico de hidrocarburos y armas pone en jaque al copropietario del certamen de belleza más famoso del mundo
El poder detrás del escenario
Durante años, Raúl Rocha Cantú fue conocido como un empresario influyente, dueño de gasolinerías, inversionista y figura de alto perfil en círculos políticos y económicos. Su nombre dio la vuelta al mundo cuando se convirtió en copropietario de Miss Universo, un certamen asociado al glamour, la diplomacia cultural y el soft power global.
Hoy, ese mismo nombre aparece en documentos judiciales como prófugo de la justicia mexicana, señalado por la Fiscalía General de la República (FGR) como presunto integrante de una organización criminal dedicada al tráfico ilegal de hidrocarburos y armas, delitos tipificados como delincuencia organizada.
La caída es abrupta. Y el expediente, contundente.
Una nueva orden de aprehensión y un estatus clave: prófugo
El 15 de diciembre, un juez federal reactivó la orden de aprehensión contra Rocha Cantú, luego de que la FGR revocara el criterio de oportunidad que le había otorgado semanas antes para fungir como testigo colaborador.
La razón: incumplimiento sistemático.
Según la investigación judicial, el empresario:
No acudió a al menos dos comparecencias oficiales ante la Fiscalía Especial en Investigación de Terrorismo, Acopio y Tráfico de Armas (FEMDO).
Proporcionó domicilios falsos en Querétaro, Estado de México y Ciudad de México, donde nunca fue localizado.
No entregó información sustancial sobre la estructura criminal que presuntamente encabezaba junto a otros implicados.
Ante este escenario, la autoridad judicial determinó que existía un alto riesgo de fuga, sustentado en su capacidad económica, activos dentro y fuera del país y un alto flujo migratorio.
“Existe una probabilidad muy elevada de que el imputado no regrese a territorio mexicano”, señala el documento judicial al que tuvieron acceso medios como El Universal y Reforma.
Desde entonces, su paradero es desconocido.
De testigo colaborador a acusado principal
El giro en el caso es clave. Rocha Cantú había logrado suspender una primera orden de captura al aceptar colaborar con la FGR. Sin embargo, en solo 24 días, ese acuerdo fue cancelado.
La Fiscalía documentó que el empresario engañó en al menos seis ocasiones a la autoridad ministerial, incumpliendo los requisitos establecidos en el artículo 256 del Código Nacional de Procedimientos Penales, que exige cooperación efectiva y verificable para mantener el beneficio legal.
“No están colmados los requisitos de procedibilidad para sostener el criterio de oportunidad”, solicitó Petróleos Mexicanos (Pemex) en un escrito formal del 10 de diciembre.
El resultado: revocación del acuerdo y reactivación de la acción penal.
¿De qué se le acusa exactamente?
La FGR imputa a Raúl Rocha Cantú por delincuencia organizada, en la modalidad de tráfico ilegal de hidrocarburos (huachicol) y tráfico de armas de fuego.
Las investigaciones señalan que el empresario inyectaba capital, almacenaba y comercializaba combustible robado, principalmente procedente de Guatemala y Estados Unidos, a través de una red de gasolinerías y empresas fachada.
“Indicaron contar con aproximadamente 400 armas y cargadores destinados a su venta en territorio mexicano”, señala la causa penal.
En cambio, la acusación por tráfico de drogas fue descartada, al no encontrarse indicios suficientes durante la investigación.
El poder sin arraigo
La historia de Raúl Rocha Cantú es un recordatorio incómodo: el poder económico y la influencia mediática no garantizan impunidad eterna.
Del glamour de Miss Universo a los expedientes de la FEMDO, el contraste es brutal. Mientras la justicia mexicana intenta cerrar el cerco, el empresario permanece fuera del radar, sin domicilio cierto, sin comparecer y con una orden de captura activa.
Porque cuando el brillo se apaga, lo único que queda es el expediente. Y ese, tarde o temprano, alcanza a todos.



