"Los americanos querrán cuatro tiempos para la publicidad", dijo Maradona en 2018. Hoy, con partidos de 100+ minutos, nadie se ríe.
Diego Armando Maradona en una entrevista comentando el formato del Mundial 2026 | Los Bonobos
Maradona lo dijo hace ocho años: «Querrán cuatro tiempos para la publicidad» | Los Bonobos

Maradona lo dijo hace ocho años… «Querrán cuatro tiempos para la publicidad»

Javier Linares Cofundador, Los Bonobos · 2 de julio de 2026 LinkedIn →

En 2018, Diego Armando Maradona criticó el rumbo que estaba tomando el fútbol moderno. Ocho años después, las pausas de hidratación, los partidos de más de 100 minutos y el creciente protagonismo de la publicidad reabren un debate que va mucho más allá de una simple predicción.

Hubo frases de Diego Armando Maradona que nacieron como una crítica, otras como una provocación y algunas que, con el paso del tiempo, terminaron adquiriendo un inesperado carácter profético.

Una de ellas volvió a recorrer las redes sociales durante el Mundial 2026, disputado en Estados Unidos, México y Canadá. No por nostalgia, sino porque muchos aficionados comenzaron a notar que aquello que Diego había dicho en 2018 se parecía demasiado a lo que hoy ocurre en los estadios y frente a las pantallas.

«Los americanos querrán cuatro tiempos para la publicidad», lanzó entre risas durante una entrevista, cuando todavía faltaban ocho años para el torneo.

La frase parecía una exageración propia del personaje. Hoy, para muchos, suena inquietantemente vigente.

La crítica de Maradona iba más allá del fútbol

Cuando la FIFA confirmó en 2018 que la Copa del Mundo sería organizada por Estados Unidos, México y Canadá, Maradona no ocultó su descontento.

Su cuestionamiento no estaba dirigido únicamente a las sedes, sino al modelo de negocio que, según él, terminaría imponiéndose sobre la esencia del deporte.

«Los americanos querrán cuatro tiempos para la publicidad. No me gusta, no hay pasión. Los canadienses serán buenos esquiadores, todo lo que quieran, y los americanos quisieron hacer cuatro tiempos de 25 minutos cada uno por la publicidad. Cien minutos teníamos que jugar.»

La declaración fue realizada en tono distendido, pero escondía una preocupación muy seria: la creciente influencia de los intereses comerciales dentro del fútbol.

Maradona veía venir un deporte cada vez más condicionado por la televisión, las grandes marcas y las necesidades del espectáculo global.

El Mundial 2026 cambió el ritmo de los partidos

La realidad, sin embargo, no es exactamente la que describió Maradona.

La FIFA no dividió los encuentros en cuatro tiempos, como él ironizaba. Pero sí implementó medidas que modificaron notablemente el desarrollo de los partidos.

En prácticamente todos los encuentros del torneo se realizan dos pausas oficiales de hidratación, una en cada tiempo, debido a las elevadas temperaturas registradas en varias ciudades sede de Norteamérica.

Desde el punto de vista médico y deportivo, la decisión tiene una justificación clara: proteger la salud de los futbolistas frente al calor extremo.

Sin embargo, esas interrupciones también generan algo inevitable: nuevos espacios dentro de la transmisión televisiva que pueden ser utilizados comercialmente.

Y es justamente allí donde muchos aficionados recordaron las palabras de Maradona.

No porque la FIFA haya creado oficialmente «cuatro tiempos», sino porque el partido ahora tiene más momentos de interrupción que benefician tanto la organización deportiva como el negocio televisivo.

Los partidos ya superan los 100 minutos

La otra parte de la predicción también terminó acercándose bastante a la realidad.

En 2018, Maradona dijo con ironía:

«Cien minutos teníamos que jugar.»

Hoy, esa cifra ya no parece una exageración.

Los encuentros del Mundial 2026 están superando con frecuencia los 100 minutos de duración total, incluso sin necesidad de disputar prórrogas.

Las razones son múltiples:

  • Pausas de hidratación.
  • Revisiones del VAR.
  • Sustituciones.
  • Atenciones médicas.
  • Mayor precisión en el cálculo del tiempo añadido, una política que la FIFA comenzó a aplicar desde el Mundial de Catar 2022.

El resultado es un fútbol con más minutos efectivos, pero también con partidos considerablemente más largos para jugadores, espectadores y cadenas de televisión.

¿Publicidad o protección de los jugadores?

Aquí aparece el verdadero debate.

Sería incorrecto afirmar que las pausas fueron creadas exclusivamente para vender publicidad.

Su principal objetivo responde a criterios médicos ampliamente respaldados por especialistas: evitar golpes de calor y proteger el rendimiento físico de los futbolistas en condiciones climáticas extremas.

Pero también sería ingenuo ignorar que esas pausas representan oportunidades comerciales muy valiosas para las transmisiones internacionales.

En el deporte moderno, salud y negocio no siempre avanzan por caminos separados.

El Mundial 2026 parece demostrar que ambas dimensiones pueden coexistir, alimentando una discusión que Maradona ya había planteado hace años.

La otra crítica de Diego: México

Durante aquella misma entrevista, Maradona también lanzó una frase que generó controversia.

«Con ese Mundial sale ganando México, cuando México no lo merece.»

Y añadió:

«Si México gana dos partidos, llegan los mexicanos o a Brasil o a Alemania, como me tocó a mí, y para fuera.»

Su comentario reflejaba el escepticismo que siempre mostró respecto al rendimiento histórico del seleccionado mexicano en las Copas del Mundo.

Sin embargo, el desarrollo del torneo terminó ofreciendo un escenario distinto.

México completó una destacada primera fase, acumulando varias victorias y clasificando con autoridad a los octavos de final, donde enfrentará a Inglaterra.

Más allá del resultado que finalmente obtenga, el desempeño inicial del «Tri» contradijo el pesimismo que Maradona expresaba en 2018.

Paradójicamente, la única parte de su análisis que parece no haberse cumplido es precisamente la referida al rendimiento deportivo mexicano.

El fútbol que imaginó Maradona

Mucho antes de que conceptos como «engagement», «audiencias globales» o «experiencia multiplataforma» dominaran el lenguaje del deporte, Maradona ya percibía que el fútbol caminaba hacia una transformación profunda.

Su preocupación no era solamente cuánto duraba un partido.

Era qué estaba pasando con el juego.

Cada nueva tecnología, cada espacio comercial, cada innovación televisiva y cada decisión organizativa abrían una pregunta incómoda:

¿Hasta dónde puede adaptarse el fútbol al negocio sin perder su esencia?

La respuesta todavía divide a dirigentes, entrenadores, jugadores y aficionados.

Algunos consideran que las nuevas reglas mejoran el espectáculo y protegen a los futbolistas.

Otros creen que el deporte se vuelve cada vez más dependiente de los intereses comerciales.

Una frase que sigue generando debate

No todas las predicciones deben cumplirse literalmente para resultar relevantes.

Maradona jamás pudo imaginar con exactitud cómo sería el Mundial 2026.

Lo que sí logró fue identificar una tendencia que hoy resulta evidente: el fútbol moderno está cada vez más condicionado por factores económicos, tecnológicos y televisivos.

Las pausas de hidratación existen por razones médicas.

Los partidos duran más por decisiones arbitrales y reglamentarias.

Pero ambos elementos también modifican el producto que millones de personas consumen alrededor del mundo.

Y ese era, precisamente, el fondo de la crítica del campeón del mundo de 1986.

Los Bonobos

El tiempo suele convertir ciertas frases en simples anécdotas. Otras, en cambio, regresan para obligarnos a mirar el presente desde otra perspectiva.

Maradona no predijo el futuro como un adivino. Lo interpretó como alguien que entendía que el fútbol estaba dejando de ser únicamente un deporte para convertirse en una industria global donde cada minuto tiene un valor económico.

Hoy, mientras los partidos superan los 100 minutos, las pausas se integran naturalmente al espectáculo y la publicidad encuentra nuevos espacios dentro de la transmisión, su vieja ironía vuelve a resonar.

Quizás la pregunta ya no sea si Diego acertó o no.

La verdadera discusión es otra: ¿hasta qué punto el fútbol puede seguir adaptándose al negocio sin perder aquello que lo convirtió en el deporte más apasionante del planeta?

Porque, al final, el balón sigue rodando. Pero alrededor de él también giran millones de dólares. Y esa, probablemente, era la verdadera advertencia que Maradona intentaba dejar hace ocho años.

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