Maduro adelanta la Navidad al 1 de octubre mientras Venezuela sufre inflación y sueldos mínimos. Pan y circo, pero nada para la mesa.
Maduro anuncia Navidad exprés en Venezuela mientras la población sufre inflación y sueldos mínimos
Maduro inventa “Navidad exprés” pero la inflación no perdona ni al Niño Jesús | Los Bonobos

Maduro inventa “Navidad exprés” pero la inflación no perdona ni al Niño Jesús

CARACAS — Nicolás Maduro anunció este lunes su decisión de adelantar el inicio de la temporada navideña al 1 de octubre —¿qué! ¿por qué no me sorprende…?—, por segundo año consecutivo, asegurando que la medida trae beneficios a la economía y defiende el “derecho de los venezolanos a la alegría”. —Beneficios para su bolsillo y sus intereses—.

“Vamos a aplicar la fórmula de otros años, que nos ha ido muy bien para la economía (sobre todo con un sueldo mínimo que no llega ni a un dólar en un país dolarizado… pura paja), para la cultura, para la alegría, para la felicidad y vamos a decretar (que) desde el 1 de octubre arranca la Navidad en Venezuela otra vez”, dijo en su programa semanal de radio y televisión. —Mientras tanto, ¿qué hace con el dinero de todos los venezolanos?—.

El anuncio ocurre en medio de crecientes tensiones con Estados Unidos, que mantiene una recompensa de 50 millones de dólares por la captura de Maduro, acusándolo de narcotráfico (por el Cartel de los Soles), y frente a una economía que golpea duramente a la población.

Pero, ¿qué más se puede decir?

Es una vergüenza y un descaro. Resulta ridículo adelantar la Navidad y más ridículo aún excusarse en que se hace para dar alegría a la gente. El pueblo no necesita una “Navidad adelantada”, necesita sueldos dignos, seguridad, agua, luz y servicios básicos. Eso es lo mínimo que debería garantizar un país con enormes riquezas energéticas y minerales.

Detrás de esta medida está la intención de entregar bonos miserables para obligar a los más pobres a asistir a marchas y mostrar un apoyo ficticio. Es otra cortina de humo, como tantas a las que nos tienen acostumbrados los regímenes socialistas, expertos en propaganda política.

Además, es el escenario perfecto para reforzar la idea del enemigo eterno: Estados Unidos. Durante años fue un recurso ficticio, pero ahora, con la recompensa más alta de la historia —mayor incluso que la de Bin Laden—, la narrativa cobra otro peso.

Mientras tanto, la situación en Venezuela es crítica: más del 65% de los emprendimientos fracasan en su primer año y el salario mínimo es de apenas 130 bolívares, menos de un dólar. Esto condena al pueblo a vivir una larga y triste Navidad, marcada por precios imposibles y una hallaca cada vez más flaca.

Que esto sea una lección para los venezolanos y para el mundo: este tipo de gobiernos ruines buscan perpetuarse en el poder manteniendo al pueblo pobre, siempre necesitado de un Estado que solo reparte migajas. Por eso, cuando llegue el momento de votar, piensen, analicen e infórmense.

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