Ataques militares en Caracas desatan crisis sin precedentes
En la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, Estados Unidos lanzó ataques militares contra instalaciones militares en Caracas, según confirmaron funcionarios estadounidenses a medios como CBS News. Al menos siete explosiones sacudieron la capital venezolana alrededor de las 2:00 AM hora local, acompañadas por aviones volando a baja altura. Los objetivos principales incluyeron la base aérea de La Carlota y el complejo militar de Fuerte Tiuna, los principales bastiones militares en la capital, además de instalaciones en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira.
Respuesta del régimen de Maduro
El gobierno de Nicolás Maduro denunció una “gravísima agresión militar” por parte de Estados Unidos y declaró inmediatamente un estado de emergencia nacional. Maduro ordenó la activación de todos los planes de defensa nacional y firmó un decreto declarando un estado de “conmoción externa” que otorga poderes extraordinarios al gobierno. El mandatario venezolano convocó la movilización de “todas las fuerzas sociales y políticas” del país, una señal que históricamente ha incluido la activación de los colectivos.
Amenaza de los colectivos
Los colectivos son grupos paramilitares armados que funcionan como el “brazo armado de la Revolución Bolivariana” desde la época de Hugo Chávez. Equipados con rifles de asalto, subametralladoras y granadas por el gobierno venezolano, estos grupos han sido utilizados sistemáticamente para reprimir protestas, intimidar votantes y sembrar terror entre opositores. En crisis previas, los colectivos han operado en coordinación con la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional, lo que les otorga impunidad para realizar detenciones ilegales, agresiones y asesinatos.
Analistas advierten que Maduro podría instrumentalizar los ataques estadounidenses para intensificar la represión interna. El régimen podría usar a los colectivos para atacar a su propio pueblo, magnificando los daños de los ataques y presentándolos como “inhumanitarios”, mientras simultáneamente persigue a opositores políticos catalogándolos como “colaboradores” de la agresión extranjera. Los cortes de electricidad reportados en zonas cercanas a instalaciones militares podrían extenderse estratégicamente como parte de esta narrativa de victimización.
Consecuencias geopolíticas
Fractura en América Latina
La región latinoamericana se encuentra profundamente dividida ante los ataques estadounidenses. Colombia, Brasil y México han expresado críticas puntuales, con el presidente colombiano Gustavo Petro denunciando operaciones militares previas de Estados Unidos como “asesinatos” en aguas internacionales. Paradójicamente, estos mismos países que no reconocieron la legitimidad de la elección de Maduro ahora condenan la intervención estadounidense, permitiendo que Maduro se presente como parte de un frente unido contra el imperialismo.
Por otro lado, gobiernos de derecha en Paraguay, Argentina y Ecuador han respaldado la narrativa de Washington, designando al Cartel de los Soles venezolano como organización terrorista extranjera. Esta fractura regional debilita los esfuerzos internacionales para aislar diplomáticamente al régimen de Maduro.
Apoyo de China y Rusia
China y Rusia han expresado respaldo diplomático a Venezuela, aunque limitado. En reuniones del Consejo de Seguridad de la ONU, ambos países condenaron las amenazas militares estadounidenses, con Rusia advirtiendo que un ataque podría “afectar a toda la región”. Sin embargo, expertos señalan que Rusia es poco probable que arriesgue sanciones adicionales y China no está dispuesta a enfrentar más aranceles por defender a Maduro, especialmente cuando Estados Unidos es su principal socio comercial.



