Bolivia pone fin a 20 años del MAS en un giro histórico. Crisis política y social abren paso a nuevos líderes y un futuro incierto.
Bolivia elecciones 2025: fin de 20 años del MAS y cambio histórico — Imagen creada por Los Bonobos
Bolivia le dice adiós a la izquierda tras 20 años: fin de ciclo histórico | Los Bonobos

Bolivia le dice adiós a la izquierda tras 20 años: fin de ciclo histórico

Bolivia está en shock. Después de casi dos décadas de gobiernos liderados por el Movimiento al Socialismo (MAS), los bolivianos optaron por un cambio radical que ha sacudido los cimientos políticos del país andino. Las elecciones presidenciales dejaron un resultado histórico: el MAS, que dominó la política nacional desde 2005, quedó en sexto lugar, mientras que candidatos no izquierdistas, Rodrigo Paz Pereira y Jorge “Tuto” Quiroga, se perfilan para definir al nuevo presidente en un balotaje el 19 de octubre.

1. La autodestrucción de la izquierda: la grieta MAS

La izquierda boliviana se autodestruyó. Desde el regreso del MAS al poder en 2020, el partido mostró grietas internas que se convirtieron en fracturas profundas. La pugna entre Evo Morales y el presidente Luis Arce simbolizó una lucha de poder que dejó al partido irreconocible.

Morales, inhabilitado para postular, llamó al voto nulo, que terminó representando el 18% de la votación. Arce decidió retirar su candidatura, y su representante, Eduardo del Castillo, apenas obtuvo un 3%, un golpe demoledor para un partido acostumbrado a ganar elecciones sin necesidad de segunda vuelta.

Hoy, el MAS está fragmentado: un sector respalda a Arce, otro quiere renovar el liderazgo de Andrónico Rodríguez, y un último grupo defiende a Morales. Como señaló el periodista Fernando Molina, esta división es “equivalente a echarle una pala de tierra al ataúd”.

2. Desgaste político y el fin del “milagro”

Durante los gobiernos de Evo Morales (2006-2019), Bolivia experimentó crecimiento económico, reducción de deuda y disminución de la pobreza extrema. Fue bautizado como el “milagro económico boliviano”. Pero las dos décadas de poder dejaron cicatrices. La escasez de dólares y combustible, la inflación cercana al 25% y las largas colas de ciudadanos dejaron en evidencia que aquel milagro tenía fecha de caducidad.

Los bolivianos, que antes celebraban la reducción de la pobreza, hoy se preocupan por estirar su dinero, revisar precios y asegurarse de tener combustible. La combinación de crisis económica, desgastada gestión política y fractura interna del MAS creó el escenario perfecto para un giro electoral.

3. Crisis social y hambre de cambio

Más allá de la política, la economía ha sido implacable. Con una inflación que solo superan Argentina y Venezuela en la región, escasez de productos básicos y de divisas, y un sentimiento generalizado de frustración, la población estaba lista para cambiar radicalmente.

Los candidatos no izquierdistas lo entendieron. Rodrigo Paz prometió “capitalismo para todos” y Tuto Quiroga propuso cambiar “absolutamente todo” después de “20 años perdidos”. Una encuesta de Panterra reveló que el 89% de los bolivianos quería un cambio político.

4. Una nueva Bolivia: ¿más cercana a Trump?

El cambio en Bolivia no solo es interno; tiene implicaciones internacionales. Durante 20 años, el país formó parte del eje bolivariano. Con la posible llegada de un presidente como Paz o Quiroga, se anticipa un giro hacia políticas más pragmáticas y un acercamiento con Estados Unidos y la Unión Europea.

Según el politólogo Franco Gamboa, el país podría abandonar el discurso soberanista de Morales y buscar un balance entre China, Estados Unidos y la inversión extranjera, priorizando la estabilidad económica y social por sobre la ideología.

5. Qué nos deja esta elección

La elección boliviana es más que un cambio de presidente; es el fin de un ciclo de 20 años que definió la política regional. La combinación de división interna del MAS, desgaste político y crisis social permitió que surgiera una alternativa que representa renovación, cambio y pragmatismo.

Rodrigo Paz y Tuto Quiroga deberán enfrentar enormes desafíos: controlar la inflación, garantizar el suministro de divisas y combustibles, atraer inversión extranjera y reconciliar a un país dividido y cansado de promesas incumplidas. Lo que sí es seguro es que los bolivianos enviaron un mensaje contundente: basta de populismo, basta de conflictos internos y basta de modelos que solo funcionan mientras los precios del gas y minerales acompañan.

6. La pregunta que queda en el aire

El balotaje del 19 de octubre definirá si Bolivia consolida este giro histórico o si habrá nuevas sorpresas. Los votantes ya dijeron adiós al MAS; ahora deberán elegir entre la renovación de Paz o la experiencia de Tuto Quiroga. La ciudadanía quiere resultados tangibles y un futuro económico y social más estable. Después de 20 años de populismo, llega la hora de la renovación y de mirar hacia el futuro con otros ojos.

Ayúdanos a llegar más lejos:
comparte esta historia.