No te hagas el Willie Mays: la historia detrás de una frase venezolana
Seguro alguna vez habrás escuchado «no te hagas el Willie Mays». En Venezuela, decirle a alguien «no te hagas el Willie Mays» es básicamente decirle «no te hagas el loco», «no te hagas el tonto» o «no te hagas el que no sabe». Es una de esas tantas expresiones que forman parte de nuestra manera particular de hablar y que uno termina usando casi automáticamente, como macundales, corotos y tantas otras palabras que son parte del imaginario popular venezolano.
¿De dónde salió lo de Willie Mays?
Y un día, hablando con mi pareja, salió a flote la bendita frase y empezamos a divagar y a preguntarnos de dónde venía. Ella sí sabía cómo se decía, yo aparentemente la decía mal, pero bueno, eso terminó despertándome una curiosidad infinita y tuve que ponerme a investigar de dónde venía esta expresión tan particular.
Y resulta que su origen tiene bastante peso, porque aparece nada menos que en uno de los deportes que más pasiones ha despertado históricamente en Venezuela: el béisbol.
La expresión tiene un origen concreto y está relacionada con la actuación del legendario Willie Mays durante la Serie del Caribe de 1955, celebrada en Caracas. Y aquí es donde la historia se pone interesante, porque para entender por qué un jugador de béisbol estadounidense terminó convertido en una expresión del habla popular venezolana tenemos que viajar hasta febrero de 1955.
La Serie del Caribe de 1955
La Serie del Caribe se jugó entre el 10 y el 15 de febrero de 1955 en el Estadio Universitario de Caracas, con la participación de los campeones de Cuba, Panamá, Puerto Rico y Venezuela. Por Venezuela estaban los Navegantes del Magallanes —aunque en lo personal no hay nada mejor que los Leones del Caracas— y por Puerto Rico los Cangrejeros de Santurce, un equipo que tenía una nómina bastante impresionante y que contaba entre sus jugadores nada menos que con Willie Mays.
Y Mays no era cualquier jugador. Para ese momento ya era una de las grandes estrellas de las Grandes Ligas y venía de una temporada espectacular. Además, en ese mismo equipo de Santurce estaba otro nombre que con el tiempo se convertiría en leyenda: Roberto Clemente.
Así que imagínense el escenario. Caracas, febrero de 1955, el Estadio Universitario lleno de aficionados y una de las grandes estrellas del béisbol mundial jugando frente al público venezolano.
Pero Willie Mays comenzó el torneo de una manera que nadie esperaba.
Los primeros 12 turnos
Según la tradición alrededor de esta historia, Mays no consiguió conectar un solo hit en sus primeros 12 turnos al bate. Para una estrella de su nivel, aquello evidentemente llamó la atención de los aficionados, que comenzaron a comentar y a burlarse de su bajo rendimiento.
Y entonces llegó su turno número 13.
El rival era Venezuela, los Navegantes del Magallanes, y el lanzador venezolano era Ramón Monzant. El partido estaba empatado y se había llegado al undécimo inning cuando Mays conectó un jonrón de dos carreras que dejó en el terreno a los locales.
Y fue a partir de ahí cuando Mays comenzó a batear como todos esperaban. En sus siguientes 12 turnos conectó 10 hits y terminó siendo una de las figuras importantes de los Cangrejeros de Santurce, que finalmente se quedaron con el campeonato.
Y claro, para los aficionados que habían visto a aquella gran estrella pasar sus primeros 12 turnos sin conectar un hit y después comenzar a batear de esa manera, la historia daba para bromear.
De ahí viene, según la tradición popular, aquello de que Mays se había estado «haciendo el loco» o disimulando su verdadero talento antes de aparecer cuando realmente importaba. Y así habría nacido la expresión venezolana «no te hagas el Willie Mays».
De un partido de béisbol a una expresión venezolana
Lo interesante de todo esto es cómo una situación ocurrida en un partido de béisbol terminó convirtiéndose en parte del lenguaje cotidiano. Hoy, cuando alguien dice «no te hagas el Willie Mays», probablemente no está pensando en aquel partido de 1955, ni en Ramón Monzant, ni en la Serie del Caribe, ni siquiera necesariamente sabe quién fue Willie Mays. Simplemente está utilizando una expresión que significa hacerse el desentendido, hacerse el loco o fingir que uno no sabe algo para evitar una situación o una responsabilidad.
Y eso es precisamente lo que me parece más interesante de estas expresiones populares: muchas veces sobreviven mucho más allá de la historia que les dio origen.
¿Todavía se dice?
Aquí tengo una duda porque ya llevo más de diez años fuera de Venezuela y durante todo este tiempo han cambiado muchísimas cosas, entre ellas yo mismo. A lo mejor esta frase todavía se utiliza con frecuencia y simplemente soy yo quien se quedó atrás, o quizás es una de esas expresiones que poco a poco van desapareciendo con una generación.
No lo sé.
Pero independientemente de si todavía se utiliza o no, me parece que vale la pena rescatar estas historias porque son parte de nuestra cultura y de nuestra manera de hablar. La próxima vez que alguien en Venezuela te diga «no te hagas el Willie Mays», ya sabes que detrás de esa frase hay un Estadio Universitario, una noche de febrero de 1955, un jonrón de una leyenda del béisbol y una historia que terminó pasando del terreno de juego al lenguaje popular.
Y qué brutal que algo así termine formando parte de nuestra identidad sin que muchas veces sepamos de dónde viene. Porque la cultura también está en esas pequeñas cosas que repetimos todos los días, en las palabras, en las frases, en los dichos y en esas historias que pasan de una persona a otra hasta que terminan convirtiéndose en parte de quienes somos.
Ojalá no perdamos esas cosas. No solamente por nostalgia, sino porque también son parte de lo que nos ha dado valor, identidad y una manera muy particular de contar nuestra propia historia.



