Daniel Ortega dice que “no volverá a haber elecciones” en Nicaragua
Descaro dictatorial total
Descaro dictatorial total. Daniel Ortega volvió a dejar en claro que en Nicaragua no habrá espacio para la alternancia política. Con su anuncio de que “aquí no volverá a haber elecciones”, el régimen confirma otra vez lo que es: una dictadura cerrada, arrogante y sostenida por la represión, la manipulación y el aplauso servil de sus seguidores.
La frase no es un simple exabrupto. Ortega la soltó durante el acto por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, en Managua, y la acompañó con la idea de que la Asamblea Nacional impulsará leyes para levantar “un muro” contra la oposición. En otras palabras: no está defendiendo elecciones, está enterrando la posibilidad misma de elegir.
Daniel Ortega afirma que en Nicaragua no volverá a haber elecciones
— DW Español (@dw_espanol) July 20, 2026
El copresidente nicaragüense afirmó que pondrá en marcha legislación que impida que otros partidos liderados por opositores, que considera «vendepatrias», puedan ganar elecciones en el país, confirmando la… pic.twitter.com/ReyiiZw7VT
Reacción internacional
Una vergüenza este personaje y los que lo aplauden, porque celebran una medida tan absurda mientras tiene a un país hundido. No es extraño que este aliado del chavismo sea tan impresentable: su proyecto no tiene nada que ver con la democracia, sino con el control absoluto, el miedo y la demolición de cualquier voz crítica.
La reacción internacional fue inmediata. Estados Unidos condenó el anuncio y Marco Rubio afirmó que la declaración de Ortega muestra su verdadera naturaleza autoritaria, al tiempo que pidió a la comunidad internacional unir fuerzas frente a la dictadura. También distintas voces opositoras y medios regionales advirtieron que Nicaragua ha renunciado abiertamente a la democracia.
Crímenes de lesa humanidad
Y no se trata solo de una frase desafortunada. Informes de la ONU, Amnistía Internacional y otros organismos lo señalan por crímenes de lesa humanidad, represión violenta, detenciones arbitrarias, tortura, persecución política y deportaciones forzadas. Desde las protestas de 2018, la maquinaria del régimen ha sido descrita como un aparato de castigo contra opositores, periodistas y líderes sociales.
Los reportes más recientes hablan de violaciones graves, sistemáticas y generalizadas cometidas desde 2018, con asesinatos, encarcelamiento, desapariciones forzadas, violencia sexual y persecución. La represión no solo no se detuvo: se volvió método de gobierno, con una estructura que también ha perseguido a nicaragüenses en el exilio y les ha despojado incluso de la nacionalidad.
Nicaragua bajo Ortega
Lo que ocurre en Nicaragua es una pelea frontal contra la dictadura y contra los demagogos que la sostienen, aunque pretendan disfrazarla de revolución o de defensa del pueblo. Ortega no está defendiendo elecciones: está enterrando la posibilidad misma de elegir.
Bajo su mando, el país ha visto el cierre de espacios democráticos, el ahogo de la sociedad civil, el hostigamiento a la prensa y la criminalización de toda disidencia. La persecución, la tortura y el exilio forzado forman parte de una lógica política que ya no busca competir por el poder, sino conservarlo a cualquier costo.



