La FIFA citada por fiscales de EE.UU.: precios inflados, asientos falsos y un Mundial que dejó de ser para el pueblo. El fútbol tiene un nuevo dueño.
Balón de fútbol gigante aplastando billetes y entradas del Mundial 2026, imagen editorial creada por Los Bonobos para ilustrar la investigación sobre los precios abusivos de la FIFA
El Mundial más caro de la historia: Fiscales de EE.UU. investigan a la FIFA por precios abusivos | Los Bonobos

El Mundial más caro de la historia: fiscales de EE.UU. investigan a la FIFA por precios abusivos y engaños a los fanáticos

Nueva York y Nueva Jersey citaron judicialmente al organismo rector del fútbol mundial por inflar artificialmente los precios, crear categorías de asientos engañosas y convertir la compra de entradas en un laberinto diseñado para vaciar los bolsillos de los aficionados.

Falta poco más de dos semanas para que arranque la Copa del Mundo 2026, el torneo más grande en la historia del fútbol, con 48 selecciones, tres países anfitriones y la promesa de ser una fiesta global sin precedentes. Pero antes de que un solo balón ruede sobre el césped, la FIFA ya enfrenta una investigación legal en territorio estadounidense por algo que millones de fanáticos vivieron en carne propia: el proceso de compra de entradas fue, para decirlo con las mismas palabras de una fiscal de Nueva Jersey, un «calvario».

El 28 de mayo de 2026, las fiscales generales de Nueva York, Letitia James, y de Nueva Jersey, Jennifer Davenport, anunciaron de manera conjunta una investigación formal contra la FIFA. Con ellas, el Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador de la ciudad de Nueva York (DCWP), encabezado por su comisionado Samuel AA Levine, se sumó a la acción. El organismo rector del fútbol mundial ya recibió una citación judicial que lo obliga a entregar documentación interna sobre sus prácticas de venta de boletos.

No es una queja informal. Es una investigación con poder legal.

Un sistema diseñado para confundir

La investigación busca responder una pregunta central: ¿la FIFA actuó de mala fe con sus propios fanáticos?

Los fiscales analizarán si el organismo infló artificialmente los precios, si engañó a los compradores sobre la ubicación real de sus asientos y si modificó las categorías de localidades dentro de los estadios después de haber iniciado las ventas. Ese último punto es especialmente grave: se alega que la FIFA introdujo, en una fase posterior a la venta inicial, una nueva categoría llamada «preferente», con precios más elevados, reclasificando zonas que ya habían sido vendidas bajo otras condiciones.

El resultado, según las autoridades, fue un sistema de precios variables que permitió a la FIFA aumentar el costo de aproximadamente 90 de los 104 partidos del torneo, con un alza promedio del 34%. Un incremento que no responde a ninguna mejora objetiva en la experiencia del fanático, sino a la lógica del aprovechamiento de una demanda que el propio Infantino se encargó de alimentar con declaraciones triunfalistas.

El foco central de la investigación está en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, rebautizado como «Estadio Nueva York / Nueva Jersey» para el torneo. Allí se jugarán ocho partidos, incluidos encuentros de fase de grupos con selecciones como Brasil, Francia, Alemania e Inglaterra, además de la gran final del 19 de julio de 2026. Los precios de los boletos para estos partidos superaron, con creces, cualquier registro histórico del torneo.

Las voces que pusieron el freno

Las fiscales no guardaron sus palabras.

«Ser honestos en la venta de entradas no es difícil. Pero la FIFA ha convertido la compra de entradas para la Copa del Mundo en un laberinto de confusión, escasez artificial y precios desorbitados, todo ello a costa de los consumidores y de los trabajadores de Nueva Jersey.» — Jennifer Davenport, Fiscal General de Nueva Jersey

Davenport remató con una frase que resume el espíritu de la investigación: «Es un honor ser sede del Mundial, pero el evento no es una invitación para explotar a nuestros residentes y visitantes.»

Letitia James fue igual de directa. Recordó que los neoyorquinos llevan años esperando este torneo y que «merecen una oportunidad justa de conseguir entradas a precios asequibles».

«Nadie debería ser manipulado para pagar precios desorbitados por los asientos, y los aficionados deberían poder confiar en que las entradas que compran serán las mismas que recibirán.» — Letitia James, Fiscal General de Nueva York

Samuel Levine, del DCWP, calificó los reportes como «profundamente inquietantes» y confirmó que las autoridades tomarán «muy en serio» las acusaciones de conducta engañosa. Sostuvo además que los seguidores del torneo tienen derecho a esperar «transparencia y equidad» durante el proceso de compra.

El fiscal general de California, Rob Bonta, también envió una carta a la FIFA este mes expresando su preocupación por «prácticas de venta de entradas potencialmente engañosas», lo que amplía el alcance geográfico del problema y sugiere que la presión institucional sobre el organismo podría crecer antes del inicio del torneo.

Infantino y la lógica del mercado (o cómo defender lo indefendible)

La FIFA, por su parte, no emitió comentarios directos sobre la investigación. Sin embargo, su presidente, Gianni Infantino, ya había dejado clara su postura en declaraciones previas, con una defensa que mezcla lógica de mercado con cierto desparpajo que resulta difícil de ignorar.

«En Estados Unidos también está permitido revender entradas. Si vendieras las entradas a un precio demasiado bajo, serían revendidas después a un precio mucho más alto.» — Gianni Infantino, presidente de la FIFA

Infantino añadió que el costo de los boletos refleja el «apetito absolutamente desmedido» del público por asistir al torneo. Es una postura que, desde cierto punto de vista, tiene una coherencia interna: si el mercado lo tolera, el mercado lo legitima. El problema es que esa lógica convierte a los fanáticos en variables de ajuste y al fútbol en un producto de consumo premium, accesible solo para quienes puedan pagar. Y eso choca, frontalmente, con el discurso que el propio organismo repite cada cuatro años sobre el fútbol como «deporte del pueblo».

Lo que hace aún más difícil sostener el argumento de Infantino es un dato concreto que los fiscales no tardaron en señalar: al momento de anunciarse la investigación, todavía había entradas disponibles a precio nominal para 86 de los 104 partidos del torneo, incluidos casi todos los de la fase de grupos. Si la demanda es tan «desmedida», ¿por qué hay tantas entradas sin vender?

Un contexto de tensión que viene de antes

La investigación no surge de la nada. Desde hace meses, las autoridades locales y los organizadores han protagonizado un enfrentamiento sostenido con la FIFA por los costos asociados al torneo.

La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, criticó públicamente la negativa de la FIFA a subvencionar el transporte durante el evento y dejó claro que los contribuyentes locales no asumirían esos gastos. Lo que siguió habla por sí solo: NJ Transit anunció inicialmente que el boleto de tren entre la estación Penn de Manhattan y el MetLife Stadium costaría 150 dólares de ida y vuelta. La cifra generó tal escándalo que el precio fue reducido a 98 dólares. En condiciones normales, ese mismo trayecto cuesta 12,90 dólares.

Es decir: incluso llegar al estadio se convirtió en un ítem de lujo.

Lo que se viene

Con el torneo a días de arrancar, es poco probable que estas disputas se resuelvan antes del pitazo inicial. El Mundial 2026 comenzará el 11 de junio con el partido entre México y Sudáfrica, y Estados Unidos debutará el 13 de junio frente a Paraguay.

La investigación continuará su curso en paralelo al torneo, con la FIFA obligada a entregar información interna que podría revelar, con documentos reales, si hubo intencionalidad en las prácticas que se denuncian. Las autoridades se centrarán especialmente en los ocho partidos programados en el MetLife Stadium, incluyendo la final del 19 de julio, y examinarán de qué manera el calendario de venta de entradas, las declaraciones públicas y otras actuaciones de la FIFA pudieron contribuir al aumento de precios.

Cierre editorial

Hay algo profundamente irónico en ver a la FIFA llegar a Estados Unidos con el discurso del fútbol global, popular e inclusivo, mientras las fiscales de dos de sus estados más emblemáticos la citan judicialmente por explotar a sus propios fanáticos. La pelota, como siempre, rueda donde hay dinero. Y esta vez, el árbitro no está en el campo: está en una oficina de fiscalía con una citación en la mano.

El fútbol sigue siendo el deporte más popular del mundo. Pero cuando una entrada para ver a tu selección en un Mundial cuesta más que un vuelo internacional, vale la pena preguntarse: ¿popular para quién?

Fuentes: declaraciones oficiales de las fiscalías generales de Nueva York y Nueva Jersey, comisionado del DCWP, declaraciones públicas de Gianni Infantino y reportes verificados de medios internacionales.

Redacción: Javier Linares – LosBonobos.com

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