El PDG rompe el tablero: tras una consulta digital, el 78% exige voto nulo o blanco. Parisi envía un mensaje incómodo al sistema político chileno.
“No somos ni fachos ni comunachos” Franco Parisi y el Partido de la Gente no respaldará a ningún candidato y optaron por voto Blanco o Nulo.
PDG llama a voto nulo o blanco: Franco Parisi y su base electoral envían un mensaje al sistema político chileno | Los Bonobos

“No somos ni fachos ni comunachos” Franco Parisi y el Partido de la Gente no respaldará a ningún candidato y optaron por voto Blanco o Nulo.

Una consulta digital, un resultado contundente y un gesto político que habla del cansancio de una parte del país.

El Partido de la Gente (PDG), liderado por Franco Parisi, decidió que en la segunda vuelta presidencial del 14 de diciembre no apoyará a ninguno de los dos candidatos en competencia: Jeannette Jara y José Antonio Kast. La postura oficial es clara: voto nulo o en blanco. Y no es un capricho de la directiva; es el resultado de una consulta digital que dejó poco espacio para interpretaciones.

El dato es incontestable: el 78% de sus militantes votó por la opción nulo/blanco, frente al 20% que prefirió a Kast y apenas un 2% que se inclinó por Jara. Una señal contundente del tipo de relación que existe hoy entre el PDG y el resto del mapa político.

La consulta digital que definió la jugada

La noche del domingo, el PDG difundió un comunicado donde anunciaba el resultado de su proceso interno, realizado a través de su conocida “democracia digital”, un mecanismo que ya es marca registrada del partido.

“De acuerdo con esta votación, y respetando plenamente la voz de nuestros militantes, el PDG adopta como posición oficial para la segunda vuelta la opción Nulo o Blanco”, indicó la directiva nacional.

El partido agregó un diagnóstico que venía circulando desde la misma noche de la primera vuelta:

“Este resultado refleja el descontento legítimo de nuestras bases con las alternativas que estarán en el próximo balotaje”.

Rodrigo Vattuone, presidente del PDG, reforzó la idea:

“Realizamos nuestra democracia digital en las 16 regiones del país y también recibimos votos de militantes en el extranjero. Fue un acto democrático dirigido por los presidentes regionales de cada zona”, explicó.

Para el PDG, su proceso es transparente, descentralizado y representativo. Y, al menos en esta ocasión, la cifra de respaldo al voto nulo no deja espacio para ambigüedades.

Parisi, el eterno tercero que incomoda al sistema

El resultado de la consulta tiene que leerse en su contexto. Franco Parisi, el economista que hace campaña a distancia y que se convirtió en símbolo de antiestablishment, volvió a repetir el mismo fenómeno de 2021: desafió las encuestas y quedó tercero con el 19,7% de los votos, es decir, 2.552.649 sufragios.

En palabras del mismo partido:

“A pesar de haber sido excluidos de distintos espacios y ninguneados por las encuestas, volvimos a consolidarnos como la tercera fuerza política del país”.

Esa sensación de exclusión, de pelea contra un sistema que no los reconoce, forma parte esencial de la narrativa del PDG y explica, en parte, la decisión de no alinearse con ninguna de las candidaturas en disputa.

El partido no esconde su incomodidad con el mapa político tradicional. De hecho, su lema de campaña —“Ni facho, ni comunacho”— ya adelantaba que posicionarse en uno de los polos iba a ser complejo.

Quiénes votan por Parisi y qué dice eso del país

Los datos sociodemográficos del electorado del PDG ayudan a entender el impacto de este llamado:

  • En su mayoría son hombres menores de 45 años.
  • Pertenecen a la clase media precarizada.
  • Se concentran en zonas mineras del norte.
  • Son votantes cansados del sistema, pero aún con expectativas de soluciones prácticas.

El PDG entendió ese sentimiento y lo convirtió en capital político.

Por eso, medidas tan dispares como la eliminación del IVA a los medicamentos o la idea de celebrar un masivo encuentro de autos “tuning” si Parisi ganaba La Moneda conectaron con el electorado.

Así, al convertirse en tercera fuerza política y al quedar fuera del balotaje por una diferencia estrecha, la decisión del PDG de no apoyar a ninguno de los dos contendores no solo refleja su identidad; también se convierte en un mensaje directo al sistema.

La segunda vuelta y el fantasma del voto huérfano

En Chile, la segunda vuelta suele definirse por cómo se reparten los votos de quienes quedaron fuera. En 2021, por ejemplo, el electorado de Parisi fue codiciado por ambos finalistas.

Esta vez, el PDG no entregará apoyo político. Y si sus votantes siguen la línea partidaria, estamos hablando de más de 2,5 millones de votos potencialmente anulados o en blanco.

La pregunta que queda en el aire es si esta base electoral obedecerá la línea oficial del partido. En 2021, una parte significativa terminó inclinándose hacia Kast y luego hacia Boric. Hoy, con una militancia más consolidada, el desenlace podría ser distinto.

El descontento como fuerza política

La frase central del comunicado —“refleja el descontento legítimo de nuestras bases”— resume una tendencia más amplia: el cansancio con las alternativas del sistema.

No se trata solo de Jara o Kast. Se trata de sentir que nada cambia. Que los problemas se reciclan una y otra vez. Que la clase política vive desconectada de la realidad.

El voto nulo, lejos de ser apatía, se convierte en un gesto deliberado: “Estamos presentes, pero no validamos este duelo”.

¿Y ahora qué? La señal al futuro político chileno

La decisión del PDG no definirá por sí sola el balotaje. Pero sí redefine el mapa político: un 20% de electores prefiere anular antes que elegir entre izquierda y derecha.

Un tercer actor fuerte, sin alianzas y con discurso antiestablishment puede renovar la política o profundizar la crisis de representación.

Si mantienen este músculo electoral, seguirán condicionando el tablero.

Reflexión final: el voto como mensaje

Que el 78% de un partido opte por anular no es una simple decisión interna: es un mensaje directo al país. Uno incómodo, claro, y que los demás actores políticos no pueden ignorar.

La política chilena siempre ha sido un terreno donde la moderación buscaba imponerse. Pero la realidad cambió.

Que el 78% de los militantes de un partido opte por anular su voto no es solo una decisión interna: es un mensaje directo al país. Un mensaje incómodo, sí, pero también necesario de escuchar.

  • Habla de desencanto.
  • Habla de desigualdad.
  • Habla de regiones enteras que sienten que no tienen voz.
  • Habla de una ciudadanía que quiere soluciones, no etiquetas.

Y aunque muchos verán el voto nulo como una renuncia, el PDG lo presenta como un acto político en sí mismo: un rechazo frontal a un sistema que, según ellos, sigue sin entenderlos. La ironía es que, en esa renuncia a escoger, el PDG ha logrado —otra vez— ser protagonista. Porque en Chile, al parecer, la tercera fuerza no decide quién gana… pero sí decide de qué hablamos.

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