Jamaica enfrenta al huracán Melissa, categoría 5 con vientos de 295 km/h. Destrucción histórica que refleja la nueva era del cambio climático
Huracán Melissa: Jamaica al borde del abismo, categoría 5 con vientos de 295 km/h
Huracán Melissa: Jamaica al borde del abismo, categoría 5 con vientos de 295 km/h | Los Bonobos

Huracán Melissa: Jamaica al borde del abismo, categoría 5 con vientos de 295 km/h

Un golpe histórico

El martes, la isla caribeña de Jamaica recibió un golpe que muchos consideraban improbable: el huracán Melissa tocó tierra como huracán de categoría 5, con vientos máximos sostenidos de hasta 295 km/h (185 mph).

Según el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos, se prevé una marejada ciclónica de hasta 4 metros (13 pies) sobre la costa sur de Jamaica, así como lluvias acumuladas de hasta 1 metro en ciertas áreas.

Este hecho marca un antes y un después: ninguna otra tormenta de esta intensidad había hecho aterrizaje directo en Jamaica en los registros que datan de hace más de 170 años.

¿Por qué el asedio es tan grave?

La combinación hace de Melissa algo especialmente letal:

Su velocidad de desplazamiento es prácticamente mínima (alrededor de 5-6 km/h) lo que implica que sus efectos —vientos, lluvias, marejada— permanecerán sobre la isla durante muchas horas.

Su intensificación explosiva: pasó de tormenta tropical a huracán de categoría máxima en tiempo récord.

Las condiciones geográficas de Jamaica agravan el desastre: gran parte de su población vive a menos de 5 km de la costa, lo que aumenta la vulnerabilidad a inundaciones y marejadas.

La preparación y la advertencia

El gobierno jamaicano no se quedó cruzado de brazos: se activaron 881 refugios en todo el territorio. Se cerraron los aeropuertos internacionales y se ordenaron evacuaciones en zonas críticas de la capital, Kingston.

El ministro de Información, Dana Morris Dixon, advirtió: “El suelo ya está muy saturado. Y si además cae tanta lluvia, tendremos inundaciones, inundaciones extensas y deslizamientos de tierra en las zonas montañosas”.
La voz del meteorólogo Matthew Cappucci fue clara: “Nadie en Jamaica ha vivido nada comparable a lo que se avecina”.

Ya hay víctimas y destrucción previa

Melissa no llegó vacía de daño. En Haití y República Dominicana se registraron al menos tres muertos y cientos de viviendas inundadas incluso antes del impacto directo en Jamaica.

En Jamaica se reportan al menos tres muertes vinculadas al paso de Melissa. El peligro, sin embargo, está apenas comenzando.

¿Qué pasa ahora? ¿Hacia dónde va Melissa?

Primera parada: Jamaica

Durante las próximas horas Jamaica estará bajo el azote directo de Melissa. Los modelos meteorológicos predicen que el ojo se desplazará por la isla, entre el sur (parroquia de St. Elizabeth) y se dirigirá hacia el norte-noreste.

Los pronósticos detallan lluvias de hasta 1 metro en algunas localidades montañosas, y una marejada de hasta 4 metros que podría inundar zonas costeras, incluida parte de Kingston.

Como dice el subtítulo del desastre: no solo es el viento, sino el agua quien está al mando.

Próxima escala: Cuba y Bahamas

Una vez salga de Jamaica, Melissa mantiene el trayecto previsto hacia el este de Cuba —provincia de Guantánamo, Santiago de Cuba, Holguín— donde las autoridades ya decretaron la Fase de Alarma Ciclónica y evacuaron a más de 600.000 personas. Se estima que dejará lluvias de hasta 51 cm o más en zonas montañosas, y marejada también significativa. Luego se espera que cruce el sureste de las Bahamas antes de alejarse hacia aguas más frías.

¿Se debilitará?

Aunque tocará tierra y podría perder intensidad, las condiciones marinas (agua caliente, humedad elevada) podrían permitir que Melissa mantenga fuerza significativa más allá del primer impacto. Aun en categoría 4, los daños pueden ser colosales.

Contexto climático y social: más allá del huracán

Un huracán fuera de serie

Melissa no es cualquier tormenta. Es la primera vez en la historia que un huracán categoría 5 hace impacto directo sobre Jamaica. Es además el tercero de categoría 5 de la temporada atlántica de 2025, lo que sólo había sucedido en 2005 hasta ahora.

Este tipo de eventos alimenta la sospecha —más que sospecha ya— de que el cambio climático está acelerando la aparición de huracanes extremos, con mayor duración, lentitud y potencia.

Impacto humano y desigualdad en el Caribe

El Caribe ya es una de las regiones más vulnerables al aumento del nivel del mar, intensidad de tormentas, inundaciones y destrucción ecológica. Cuando una tormenta como Melissa irrumpe, los más afectados suelen ser los pobres, los asentamientos informales, las comunidades costeras olvidadas.

En Jamaica, por ejemplo, una gran proporción de la población vive a menos de 5 km de la costa, lo que los pone directamente en la línea de fuego.

Las evacuaciones están activas, pero la realidad es que muchas personas no tienen seguros ni recursos para recuperación. El desastre no será sólo meteorológico, será social.

Narrativa de resiliencia (y la ironía oculta)

Hay quienes dicen que “la naturaleza no hace favores”. En este caso, la ironía es doble: un país insular que vive de su litoral y del turismo ve cómo esa misma geografía lo condena al riesgo. Y mientras se prepara para lo peor, no alcanza a cerrar las heridas de huracanes anteriores.

Una frase de la ministra jamaicana resume el estado: “El suelo ya está muy saturado… tendremos inundaciones extensas y deslizamientos”.

Y ahí asoma también la conciencia de que no basta con tirar refuerzos: se requiere replantear la manera de vivir con el entorno. En el fondo, Melissa marca un punto de inflexión para toda la región: no sólo se trata de sobrevivir al huracán, sino de prepararse para la nueva normalidad que impone el cambio climático.

Qué hacer y qué observar

Si estás en Jamaica o en zonas costeras del Caribe oriental, sigue las instrucciones de evacuación: busca refugio en zonas altas, evita la costa y mantente alejado de ventanas durante la tormenta.

Tras el paso del huracán, el peligro no desaparece: hay riesgo de aguas residuales, servicios interrumpidos, carreteras bloqueadas y zonas aisladas.

A nivel más amplio, este tipo de fenómeno invita a revisar políticas de urbanización, infraestructura, seguro climático y planificación preventiva en toda América Latina y el Caribe.

Cierre final

La irrupción del huracán Melissa en Jamaica es mucho más que un episodio meteorológico: es una llamada urgente al planeta, al continente y a cada persona que habita zonas vulnerables. Un espejo que refleja que el tiempo de postergar llegó a su fin.

Jamaica hoy se embiste con viento, agua y territorio. Mañana, el mundo verá cómo rinde cuenta. Y aunque la tormenta pueda romper casas y techos, el verdadero desafío será que no rompa la voluntad de adaptarse, reconstruir y transformar. En un mundo que cambia más rápido que nunca, quedarnos a merced del próximo Melissa ya no es una opción.

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