Expertos descubren que mayor CI en secundaria se asocia con más consumo moderado de alcohol en la adultez, pero no con más atracones. ¿Por qué sucede?
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¿Beber alcohol nos hace más inteligentes? Lo que realmente dice la ciencia | Los Bonobos

¿Beber alcohol nos hace más inteligentes?

El estudio reciente titulado “IQ in high school as a predictor of midlife alcohol drinking patterns”, publicado en 2024 en Alcohol and Alcoholism, encontró que por cada punto extra de CI en secundaria aumenta un 1,6% la probabilidad de ser bebedor moderado o fuerte en la mediana edad, sin mayor tendencia al binge drinking.(El binge drinking se define generalmente como el consumo de cantidades excesivas de alcohol en un corto período de tiempo, lo que resulta en una intoxicación aguda.)

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Detalles clave

  • Muestra y diseño: 6.300 egresados de secundaria de Wisconsin (cohorte 1957), evaluados con CI en la adolescencia y autorreporte de consumo en 2004. Se usaron modelos multinomial y de Poisson.
  • Resultado principal: Cada punto adicional de CI se asoció con 1,6% más probabilidad de beber regularmente frente a abstenerse, y con menos episodios de atracón.
  • Mediación: El ingreso del hogar explicó en parte la relación. La educación no mostró efecto mediador significativo.
  • Divulgación: UT Southwestern recalcó que el hallazgo no implica causalidad ni destino individual.

CI y alcohol en otros estudios

El Wisconsin Longitudinal Study ha replicado que un mayor CI predice más probabilidad de ser bebedor moderado, pero menos tendencia al atracón. Trabajos nórdicos y británicos muestran relaciones similares, aunque con matices: algunos hallan más consumo medio y menos consecuencias, otros sugieren que factores genéticos y familiares confunden parte de la relación.

¿Y con drogas?

Un estudio británico encontró que personas con más alto CI en la infancia tenían más probabilidad de usar cannabis, cocaína, éxtasis o anfetaminas a los 30 años. Revisiones confirman una asociación entre inteligencia y experimentación, pero sin relación clara con trastornos de consumo. El entorno socioeconómico y educativo modera riesgos.

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¿Por qué podría pasar?

  • Hipótesis de contexto: Quienes crecen en entornos más favorables (que también potencian CI alto) enfrentan menos consecuencias graves y perciben menor riesgo, lo que facilita la experimentación.
  • Diferencias de patrón: En varias muestras, el mayor CI se asocia con consumo más frecuente y moderado, y con menores consecuencias adversas tempranas.

¿Las personas inteligentes “se aburren” más?

El aburrimiento relevante en psicología es la propensión al aburrimiento, que describe un desajuste entre desafío, novedad y atención. No equivale a CI alto, aunque jóvenes con talento cognitivo pueden aburrirse antes con lo rutinario. Esta propensión se asocia con toma de decisiones más exploratoria, lo que a veces incluye sustancias, pero no significa que la inteligencia cause consumo riesgoso.

Claves a tener en cuenta

  • Correlación no es causalidad: parte del vínculo entre CI y consumo se explica por factores familiares y genéticos comunes.
  • Heterogeneidad: hay poblaciones donde CI alto implica más abstinencia, lo que muestra que las normas culturales importan.
  • Experimentar no es igual a trastorno: CI alto se asocia con más probabilidad de probar o beber moderadamente, pero no con más dependencia o atracones.

En conclusión

Beber alcohol no nos hace más inteligentes. Lo que muestran múltiples estudios es que las personas con mayor CI tienden a beber más moderadamente, con menos atracones, y a experimentar más, pero sin correlato directo con consumo problemático. El contexto social, educativo y familiar explica gran parte de la relación.

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