Una nueva generación de bebidas promete la euforia del alcohol sin resaca ni daño. ¿Avance real o negocio disfrazado de salud?
Persona bebiendo cerveza sin resaca de forma exagerada, expresión cómica y satírica, estilo realista
Alcosynth y GABYR: ¿el futuro de las “Cervezas sin resaca”? | Los Bonobos

Alcosynth y GABYR: ¿el futuro de las “Cervezas sin resaca”?

Es increíble cómo avanza la tecnología, la sociedad y las generaciones. El ritmo es tan frenético que nos vamos adaptando sin siquiera preguntarnos o cuestionarnos; rendidos a la novedad, decimos “sí” al futuro, aunque vengan miles de interrogantes.

El neurocientífico británico David Nutt lleva más de 20 años obsesionado con un proyecto: crear bebidas que imiten los efectos del alcohol sin causar daño. Primero fue Alcosynth, y ahora junto a su equipo en GABA Labs desarrolla GABYR, una cerveza sin alcohol que promete la euforia y desinhibición de la “primera copa”, pero sin resaca ni riesgo de dependencia.

El negocio detrás de la “sobriedad divertida”

A pesar de las buenas intenciones, no podemos olvidar que todo esto también es un negocio. Hablar de eliminar el alcohol para 2050 no solo toca fibras culturales, sino también intereses de una industria multimillonaria. ¿Cómo reaccionará el mercado del alcohol tradicional frente a este tipo de propuestas?

La primera copa… y luego, ¿qué?

GABYR actúa en 5 a 10 minutos, genera relajación y sociabilidad, y desaparece en 20-30 minutos. Perfecto en el papel.

Pero no olvidemos algo: el ser humano siempre busca más. Un “shot” difícilmente será el único. La curiosidad y la experimentación forman parte de nuestra naturaleza, lo que podría abrir la puerta a nuevos excesos, aunque sin los mismos daños físicos del alcohol.

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Clave científica: el poder del GABA

El secreto está en el neurotransmisor GABA, encargado de la sensación de calma y sociabilidad. La innovación consiste en activar únicamente ese receptor, evitando que entren en juego la dopamina y el glutamato, responsables de la adicción, la agresividad y la resaca.

¿Seguridad total?

Los beneficios son tentadores: sin resaca, sin daño orgánico, sin dependencia física y sin rastro en un control de alcoholemia.

Pero aquí surge la grieta: la dependencia también puede ser emocional y mental. Y aunque Nutt advierte que no se debe conducir bajo ninguna sustancia que altere la atención, ¿no estaríamos frente al mismo problema que causa miles de accidentes viales con el alcohol?

Generación sobria, mercado consciente

Los datos son claros: en el Reino Unido el consumo de alcohol cayó un 10 % entre 2019 y 2023, y la llamada generación sobria (18 a 34 años) afirma reducir su ingesta por motivos de salud. Al mismo tiempo, el mercado de bebidas bajas o sin alcohol creció un 20 % en 2024.

Es decir, existe demanda. Y en esa brecha aparecen propuestas como GABYR o Sentia Spirits, que buscan reconfigurar la forma en que socializamos.

¿Revolución social o nueva trampa de mercado?

Lo cierto es que estamos frente a un debate abierto: estas “drogas legales” podrían cambiar el modo de relacionarnos, en lo que algunos llaman biohacking social. Una forma de alterar estados de ánimo sin consecuencias médicas aparentes.

La pregunta es: ¿estamos ante un verdadero avance que liberará a la sociedad de los daños del alcohol, o simplemente frente a una nueva forma de negocio que capitaliza nuestro deseo de divertirnos sin límites?

Lo que es seguro es que el futuro de la socialización ya no se imagina con una copa de vino en la mano, sino con un frasco de neuroquímica diseñada en laboratorio.

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